jueves, 22 de julio de 2010

En un clima de fiesta, la presidenta promulgó el matrimonio igualitario

Rodeada por los ministros, referentes de los Derechos Humanos y dirigentes de la comunidad homosexual, Cristina destacó que la ley, a la que se opuso con fervor la cúpula eclesiástica, "no le pertenEce a nadie, sino a la sociedad".

Por: 
Viviana Mariño
El clima fue de fiesta. Tanto, que muchos se resistían a buscar la puerta de salida cuando había pasado un largo rato desde el final de los discursos y los últimos aplausos. En ese marco de emoción y euforia, la presidenta Cristina Fernández promulgó la flamante ley de matrimonio igualitario, que reivindicó como "una construcción social, transversal, diversa, plural y amplia". "No le pertenece a nadie, sino a la sociedad", aseguró la mandataria ante la colmada Galería de los Patriotas Latinoamericanos.
A menos de una semana de su sanción en el Congreso, la presidenta firmó el decreto de promulgacion de la ley de casamiento homosexual en una ceremonia tan amplia como de atmósfera festiva, rodeada del Gabinete nacional, legisladores y las organizaciones sociales con antigua historia militante a favor de la igualación de derechos. El ex presidente Néstor Kirchner, articulador del impulso parlamentario del oficialismo a la iniciativa, escuchó el discurso en primera fila. 
La mandataria insistió en que el debate  de la ley que generó una fuerte reacción de la Iglesia -el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, puso la discusión en los términos de una "guerra de Dios"? convirtió a la Argentina "en una sociedad un poco más igualitaria". 
"Cuando me enteré de la votación estaba en China. Yo me había levantado con los mismos derechos y, sin embargo, había cientos de miles que los habían conquistado. Hemos construido un hito fundamental para la igualdad. Somos una sociedad un poco más igualitaria que la semana pasada", destacó. 
Entre lágrimas, la escuchaban los principales referentes de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti y Marcelo Suntheim; de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FALGBT), María Rachid; y de la organización "100 % Diversidad y Derechos", Martín Canevaro, entre otros. 
También los actores Enrique Pinti, José "Pepito" Cibrián -protagonista de una memorable defensa de la iniciativa en el Senado y el primero a quien abrazó la presidenta en el cierre del acto?y Florencia Peña, que ocuparon los primeros asientos, junto a Kirchner.Otra de las presentes fue la titular de Abuelas, Estela de Carlotto.
Cumplido el trámite formal de promulgación, la ley entrará en vigencia a partir de su publicación, seguramente hoy, en el Boletín Oficial. Así, quedarán habilitados los pedidos de matrimonio de parejas homosexuales que esperan tener curso legal en diferentes puntos del país.  
Para iniciar su discurso, la presidenta miró fijo el retrato de Eva Perón del artista Rogelio Polesello que forma parte de la amplia galería de pinturas de próceres que, desde su inauguración en los actos del Bicentenario, resignificó un amplio espacio antes inutilizado de la planta baja de la Casa Rosada. "No sé cómo se sentiría ella. Cómo se sentiría cuando presenció la conquista de los derechos de la mujer. Y acá estamos", advirtió. La comparación arrancó el primer aplauso de los funcionarios, dirigentes y militantes, muchos de ellos todavía incapaces de asimilar el asombro de ser parte de una ceremonia en la Casa de Gobierno. 
La presidenta evitó reeditar la dura pulseada que, días antes de la discusión en el Senado, el gobierno mantuvo con la Iglesia, en especial durante la celebración del 9 de Julio, cuando la jerarquía eclesiástica aprovechó la conmemoración de la fecha patria para dar todas las muestras de su resistencia a la iniciativa. 
Tampoco confrontó con los sectores de la oposición que exacerbaron las divisiones internas que el debate de la iniciativa dejó, sin excepción, en todas las fuerzas políticas, incluido el oficialismo. "A los que todavía no están, paciencia. Los esperamos a todos", advirtió. Sí eligió responder a las críticas sobre oportunismo político. Fue con una reflexión acerca de los tiempos para "madurar" una discusión sensible a amplios sectores de la sociedad. En una suerte de mea culpa, aceptó que el debate se podría haber impulsado antes, pero advirtió que el éxito de la sanción se dio, al final, "naturalmente".